Simplemente ser Clara

Sobre mí

Clara, autora del blog Simplemente Ser Clara

Soy Clara de la Paz Caefa Maho, y este espacio nació como un refugio de calma en medio del ruido. Aquí me dejo guiar por la poesía y la intuición para dar forma a mis pensamientos, habitar la pausa y mirar el mundo con ojos más lentos y corazón más abierto.

Durante más de veinte años trabajé en el ámbito empresarial, en áreas administrativas, financieras y comerciales. Aquel recorrido me enseñó la importancia de la disciplina, la empatía y la mejora continua: tres pilares que sigo llevando conmigo, aunque ahora desde otro lugar —uno más consciente, más humano y más creativo.

Tengo 46 años y sigo aprendiendo a quererme con mis luces y mis sombras. Soy habladora, sensible y tengo un espíritu que no sabe estarse quieto cuando algo le apasiona.

Hoy disfruto de cada momento, no desde una felicidad absoluta, sino desde la aceptación plena de lo que la vida trae. Durante mucho tiempo viví el tiempo con ansiedad: me faltaba, no llegaba, corría detrás de él. Ahora, el tiempo se ha convertido en mi tesoro más preciado.

Lo atesoro en forma de instantes: a veces me pierdo en mis pensamientos, otras en una charla sincera o en una tarde sin prisa; un abrazo a mi madre o a mis hermanos y sobrinos, una risa compartida con mis amigas, un baile improvisado con mi hija, lágrimas por una pérdida, acontecimientos familiares, un trabajo que finaliza, una empresa que no funciona, un beso apasionado con el amor de mi vida.

Al final, estar: en las risas y en los reencuentros, en los días de sol y en los días de sombra, en los nacimientos, en las bodas, en las pérdidas y en las derrotas.

Soy, al fin y al cabo, coleccionista de momentos. Momentos que me recuerdan que estoy viva, que puedo sentir, compartir y caminar con gratitud.

Este blog y Galletras caminan de la mano. Uno nace de la palabra, el otro del horno; ambos de la misma intención: recordar la belleza de estar presentes. Aquí escribo lo que siento, y allí lo horneo.

Ambos son refugios donde el tiempo se vuelve sagrado, donde cada texto y cada galletra son una invitación a detenerse, a sentir, a agradecer.

Porque escribir o amasar son, al final, formas distintas de lo mismo: poner el alma en lo que se hace.

Si algo de este espacio toca tu alma, si alguna palabra se queda contigo, entonces mi intención ya está cumplida.
Simplemente, ser Clara.